martes, 20 de julio de 2010

Viaje Tai, Cap 14º: Bangkok y mas casualidades


Con mucha pena nos despedimos los nuevos amigos y hermanos de la bici, para no saber cuando nos volveríamos a ver. Se suponía que estaría un año viajando, con lo que en Julio quedaríamos para tomar una y recordar algunos momentos y contarnos nuevos. Pero esto de viajar es una droga y ya van a hacer casi 2 años desde que se suponía que regresaría, pero todavía sigue recorriendo mundo, concretamente ahora está por Sur América. Mucho me temo que para volver a vernos, tendré que preguntarle dónde está y dirigirme yo allá donde esté.
Tomé un taxi junto con otro guiri para que nos acercara hasta la frontera con Tailandia, y una vez allí tomar un autobús que me llevara hasta Bangkok. Me costó lo suyo convencerle al autobusero que me dejara meter la bici, pero finalmente pagando un poco mas lo conseguí.
Una vez en Tailandia estuve una semana mas visitando algunos sitios que me quedaron pendientes antes de tomar un vuelo para Bilbao. Tenía pensado llegar a casa para el día de nochebuena, pero sin que nadie de mi familia lo supiera. De modo que les engañé diciéndoles algo que en verdad tenía pensado hacer pero como quería estar finalmente por navidades, lo tuve que dejar para otra ocasión. Les comenté que ingresaría en un templo Budista durante unos 12 días. Nadie se extrañó de aquello, pero les dije que no podría conectarme en todo ese tiempo pues son muy estrictos y no se puede ni hablar ni mantener contacto con el exterior. Para tranquilizar a mi madre, le dije que me dejarían llamar por teléfono en nochebuena y nochevieja, con lo que se quedó mas tranquila (a pesar de no hacerla ni gota de gracia pues nunca he pasado unas navidades fuera de casa y somos un poco tradicionales en ese aspecto).
Además la semana anterior, nada más llegar a Bangkok mandé el montaje de video y fotos que había hecho en Camboya para que llegara justo antes de nochebuena y tuvieran una sorpresa.
Hablando de sorpresas, cómo no! este viaje todavía me iba a dar otra nueva coincidencia, casualidad o destino. Paseando por Rambutri, una calle turística de Bangkok, me encontré de frente con la pareja de la moto! Ninguno dábamos crédito. Cómo era posible que en uno de esos 4 días que me quedara allí justo me encontrara con ellos, que llevaban 2 días y se marchaban a la mañana siguiente! Ellos se sorprendieron al verme allí, porque no pensaban que en tan poco tiempo pudiera haber hecho casi lo mismo que ellos en sus motos. Esa noche disfrutamos de una agradable cena y agradecimos a las casualidades de la vida que nos hubieran puesto en contacto a lo largo de nuestros viajes.
Con pena al día siguiente tras levantarme y estar de nuevo solo por la capital fui a Internet a comentar las últimas noticias a la familia para despedirme de ellos hasta el año siguiente. Revisando el correo, vi que David me había escrito. Cual fue mi sorpresa cuando leí que decía estar en Bangkok, alojado cerca de donde yo estaba. Había decidido ir a Inglaterra a pasar las navidades y sabía que sobre esas fechas yo podría andar por Bangkok, y me avisaba de su llegada para poder pasar el final de mi viaje conmigo y despedirse. Nuevamente yo no salía de mi asombro. Nos pasamos todo el día comiendo y charlando, poniéndonos al día de todo lo ocurrido y disfrutando de nuestra compañía. La noche fue larga, pues ninguno queríamos que se acabara, porque a la mañana siguiente tenía que tomar un avión para regresar a casa y dar una sorpresa a mi familia.
Recuerdo muy romántica aquella noche, donde David confesó sentirse muy orgulloso de haberme conocido y que siempre guardaría un bonito recuerdo de mí. Me dijo que estaría encantado de volver a compartir un viaje conmigo y reseñó que hasta el momento sólo había querido viajar junto con su inseparable amigo Sebastian, pues es sabedor de que no con cualquiera se puede viajar y menos cuando se requiere esfuerzo físico, hay escasez de comida, frío, lluvia,… como cuando vamos con nuestras bicis. Daría lo que fuera por que alguien nos hubiera grabado en aquel momento, fundiéndonos en un abrazo, con lo ojos llorosos y en una terraza a altas horas de la noche, él con una cerveza y yo con mi banana shake!

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